Me siento extraño porque estoy en el otro lado del mundo y esta mañana estaba jugando con la vaca 169 al medio del patio 2. Como siempre PAme llego tarde, pero al vernos volvimos a sentir esa emción que generan los reencuentros. Empezamos a observarnos a contarnos cosas. Es curiosa esa sensación de alcanzar algo que hace mucho tiempo que deseas. Ahora ya estamos en casa y vi el ordenador y queria mandaros un saludo. Ah, por cierto el regalito fue una simple frase acompañada de un detallito. Te quieres casar conmigo y un anillo apareció de repente. Ha dicho que sí...
Ha sido duro no contaros nada, un abrazo amigos.
Sono felice
Norte de Chile